jueves, 25 de enero de 2007

DELICATESSEN

El acto de pintar, como el de cocinar, es íntimo. Independientemente del carácter de cada artista (creador), llegada la hora de trabajar, uno tiene que desconectar de todo lo externo. Abrir la burbuja, meterse y cerrar con llave, al menos por un momento. Sin duda la obra de Irma está toda creada en esos pequeños espacios en los que ella se acomoda trabajando. Dentro de su recogimiento, al ritmo de su música, revisa cariñosamente los ingredientes que componen su vida, las fotos de todas las personas que de un modo u otro la hacen vibrar.
Cuando sus manjares están terminados, nos invita a su burbuja, nos acomoda en el sillón de su mirada tranquila, y como buena anfitriona nos sirve sus preciosos dulces musicales en forma de aperitivo.
Estos microcuadros, son delicias, delicatessen, servidos en pequeñas cantidades, pueden pasar desapercibidos, ya que Irma no busca llamar nuestra atención mediante formatos enormes. Ella, sin embargo, nos atrae mediante su propia actitud vital: una atención delicada y cuidadosa, una simplificación en miniatura de aquello que definió Antonio Tabucchi, y que a ella le gusta tanto: los pequeños equívocos sin importancia: “y ya sabéis lo que pasa, que el papel que uno asume acaba por convertirse en verdadero, la vida es una experta en esclerotizar las cosas, y las actitudes se convierten en opciones.”

Isabel Gil.

1 comentario:

Isabel Gil dijo...

ey!!! no me lo puedo creer, creo que lo voy a conseguir y voy a ser un individuo más internetizado!!!